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La llegada de Gia, la primera hija de Oriana Sabatini y Paulo Dybala, no sólo revolucionó la vida de los flamantes padres, sino que también abrió un capítulo inédito para Catherine Fulop. La actriz venezolana, ahora abuela, eligió compartir con sus seguidores en redes sociales la intensidad de esta nueva etapa, marcada por ternura, respeto y reflexión. En un mensaje sincero, Fulop describió la experiencia de acompañar a su hija en el posparto como un privilegio. Reconoció que ser abuela implica correrse del centro de la escena y convertirse en una presencia amorosa, sin invadir el espacio de los padres: “El posparto de mi hija no es mío, y por eso debo acompañar con límites claros y mucho respeto”, señaló, dejando en evidencia la madurez con la que transita este rol. La actriz también habló de las diferencias generacionales en la crianza y de la necesidad de adaptarse a nuevas formas de cuidado. Con humor, admitió que muchas veces debe guardar silencio frente a prácticas que no comparte del todo: “Ahora se cría de otra manera, y yo me quedo calladita, feliz de sostener”. Lejos de buscar protagonismo, Fulop se muestra como una espectadora privilegiada de los primeros días de Gia, consciente de que la historia pertenece a Oriana, Paulo y su hija. Su relato transmite la mezcla de orgullo y aprendizaje que supone ver crecer a una nueva generación, mientras ella se reinventa en el papel de abuela. La llegada de Gia, más allá de la alegría familiar, se convirtió en un espejo de cómo los vínculos se transforman con el tiempo: los hijos se convierten en padres, y los padres en abuelos que acompañan desde un lugar distinto, con amor renovado y respeto profundo.

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