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El albertismo le quitó relevancia a la cumbre del Frente de Todos en Merlo para definir la estrategia electoral en el conurbano bonaerense. El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, cercano al jefe de Estado y titular del Partido Justicialista nacional, dijo que el mandatario “va a reuniones de importancia”, para bajarle el tono al encuentro. En la reunión en Merlo asistieron Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Eduardo “Wado” de Pedro. Aníbal Fernández planteó que el presidente “va a las cosas que, específicamente, por determinadas razones tienen importancia”, e ironizó, fiel a su estilo: “No puede ir a bautismos, casamientos, cumpleaños de 15, bar mitzvá, no puede estar en todos lados”. La cumbre del oficialismo contó con la presencia de dirigentes nacionales y provinciales, intendentes de la primera y tercera sección electoral del conurbano bonaerense, el principal bastión del kirchnerismo. “Es una reunión para perfilar el año electoral en la provincia de Buenos Aires, una reunión de trabajo del distrito, no un acto político”, sostuvieron. La cumbre del oficialismo en el conurbano bonaerense se dio en momentos de fuerte tensión en el Frente de Todos, por las internas entre Fernández y el cristinismo. En los últimos días, desde el entorno de De Pedro dejaron trascender el fuerte enojo del funcionario con Alberto Fernández, al que acusaron de dejarlo afuera de la reunión con el presidente de Brasil, Lula da Silva, con referentes de organizaciones de derechos humanos durante la visita del mandatario a la Argentina. La versión que plantearon es que el presidente omitió invitar al referente de La Cámpora porque “lo ve como un competidor” para las elecciones. Alberto Fernández decidió no responder en público y delegó esa tarea en funcionarios de su riñón, como la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, quien sugirió que quienes no están de acuerdo con el presidente deberían renunciar. Esto desencadenó un fuerte cruce con la tropa cristinista, que acusó a la funcionaria de ser “antiperonista” por “atacar” a De Pedro, que trató de enfriar la tensión a través de mensajes en Twitter.

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