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Desde octubre de 2020, que la moneda norteamericana llegó a $195, el Gobierno emprendió una misión para bajar su cotización con distintas herramientas. Lo tuvo bajo control durante varios meses hasta que, a fines de junio, comenzó una escalada que lo llevó de nuevo a ser noticia. Ayer tocó los $180, su valor más alto desde aquel entonces. Luego de que el Banco Central lograra hacerse de reservas mediante las divisas ingresadas por el campo, el panorama ahora se complica y el objetivo es llegar a octubre o noviembre, momento en que se liquida la cosecha fina de granos. Los tipos de cambio financieros, el contado con liquidación (CCL) y el MEP, cerraron estables este lunes, pero durante el día tuvieron subas de hasta $3,30. Allí se originó una de las razones por las que se volvió a hablar del dólar paralelo: hace 10 días que el Central introdujo nuevas regulaciones en aquellos tipos de cambio que incluyen una especie de “cupo” y mayores controles sobre quiénes pueden acceder y en qué momento. “Las medidas de restricción marcan la preocupación del Banco Central por las presiones al alza de los tipos de cambio que no son el oficial, pero que son formales, y eso alimenta no sólo que parte de las compras que iban al Contado con Liquidación se vayan al blue, sino que genera una expectativa de que hay una preocupación para los próximos meses y alienta la demanda de divisas que se canalizan en el blue”, explica María Castiglioni, socia de C&T Asesores Económicos. Por otro lado, señala que se empieza a ver que hay más cantidad de pesos “dando vueltas” luego de la emisión en los últimos meses para hacerle frente a medidas de alivio en el marco de mayores restricciones a la circulación por el coronavirus. Sin un rendimiento atractivo en pesos es más probable que se canalicen en mayor demanda en el dólar. En este segundo semestre, además, no sólo hay menor disponibilidad de dólares que ingresan, sino también más ruido político. “En Argentina, cuando hay elecciones, es normal que haya tensión cambiaria: aumenta la incertidumbre y la gente se refugia comprando divisas y eso no va a ser una excepción esta vez”, señala Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. El ajuste del cepo el fin de semana anterior demostró que “el Banco Central no tiene ganas de que haya tensión cambiaria” y que “está dispuesto a endurecer las medidas”, detalla Rajnerman, lo que llevó a más presiones en los mercados informales. La brecha actual, la diferencia entre el tipo de cambio mayorista y el blue en torno al 85%, es un “piso”, advierte: “Las épocas de la brecha por debajo del 70% se fueron y no van a volver al menos hasta después de noviembre: lo único que podría hacer que baje es que se anuncie un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, apunta.

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