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Los movimientos sociales vinculados al Gobierno de Alberto Fernández, son sin duda, un importante factor de presión a la hora de consensuar políticas de Estado, pero también para exigir y negociar. En menos de dos años, lograron obtener más beneficios para la porción de la sociedad que representan, que en los cuatro que se enfrentaron, a fuerza de piquetes, a la administración de Mauricio Macri. El líder del Frente de Todos los incorporó a su gestión desde el primer día de mandato. Un hecho, que al menos por ahora, fue capitalizado a su favor. Fernández no tiene poder territorial. Las organizaciones sociales sí. Frente a una elección de medio término, en la que el jefe de Estado necesita afirmarse en el poder, los dirigentes sociales ya se comprometieron a militar por su figura a lo largo y ancho de la Argentina. Su objetivo es traccionar la mayor cantidad de votos posible. Como contrapartida acordaron con el jefe de Estado intercalar en las listas de diputados nacionales, provinciales y en los consejos deliberantes, hombres y mujeres de sus espacios. Para lograr ese objetivo, mantienen frenéticas reuniones con dirigentes de La Cámpora en territorio bonaerense. Algunos nombres parecen ya consensuados, como el de Daniel Menéndez, el líder de Barrios de Pie. En Santa Fe, Río Negro, Córdoba y Mendoza, también hay un principio de acuerdo para integrar las listas. “El Movimiento Evita va a ser uno de los pilares del triunfo del Frente de Todos”, expresó un concejal santafesino en el último plenario de la agrupación desarrollado el 30 de junio pasado y ante la presencia de 300 dirigentes. El encuentro, realizado de cara al inicio del proceso electoral, contó con la presencia de Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, otro de los referentes nacionales del Movimiento Evita. Por fuera de esta estructura hay que sumar al Frente Transversal Nacional y Popular, una de las organizaciones piqueteras más leales al kirchnerismo y que está conducida por Edgardo Depetri, quien suele tener diferencias ideológicas y de metodología con Pérsico, ex militante Montonero y peronista de estrechos vínculos con el Papa Francisco, al igual que Grabois y el “Gringo” Castro. Por su pasada vinculación con Néstor Kirchner, tiene una mejor relación con Cristina que con Alberto Fernández. Depetri no es el único que suele mostrar diferencias entre los movimientos sociales. Juan Grabois, cara visible del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) ya mostró su disconformidad con el “asistencialismo” de la Tarjeta Alimentar e impulsa el salario universal. Pérsico y Gildo Onorato (secretario gremial de la UTEP y dirigente del Movimiento Evita), manifestaron la necesidad de reemplazar planes sociales por puestos de trabajo dignos. Un hecho que aún no ocurrió, ni siquiera de manera parcial. Los movimientos sostienen: “No somos el último orejón del tarro y no estamos dispuestos a convalidar con nuestra presencia actos de gobierno, si antes no nos garantizan que vamos a poder discutir de igual a igual con los funcionarios las políticas que impulsan desde hace varios años”.

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