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Argentina bajó su ritmo de vacunación, a pesar de disponer de 3 millones de vacunas que aún no fueron aplicadas. Según los datos del Monitor Público de Vacunación, en la semana que se inició el lunes 31 de mayo y finalizó el domingo 6 de junio se aplicaron 2.107.710 dosis, es decir, un promedio diario de 301.101 inoculaciones. Pero si esa cifra se compara con la segunda semana de este mes, se observa una disminución del 8% en el ritmo de vacunación: entre el lunes 7 de junio y el domingo 13 se suministraron 1.938.918 sueros, lo que arrojó un promedio de 276.988 vacunas por día. La reducción en la velocidad de vacunación es llamativa si se tiene en cuenta que el Gobierno ya distribuyó 20.221.790 dosis y aplicó 17.172.628, lo que permite identificar que hay 3.049.162 vacunas disponibles para aplicar. “La campaña de vacunación está a cargo de cada provincia, nosotros la distribuimos y recomendamos su aplicación lo antes posible”, dicen desde la Casa Rosada. “No hay que olvidarse que la campaña de vacunación es optativa y que a medida que nos acerquemos a los grupos más jóvenes, la resistencia a la inoculación es mayor”, agregan. Según datos aportados por algunas fuentes, casi un millón y medio de bonaerenses no quieren recibir la vacuna. Se trata de un 10% del total de la población a vacunar. Por este motivo se inició un plan para ir en busca de todos los que no se anotaron o se resisten a inmunizarse que consiste en un rastreo por cada municipio. Los intendentes del conurbano tienen una labor fundamental en esa tarea. El Gobierno afirma que cuatro de cada 10 personas mayores de 18 años ya recibieron su primera dosis contra el coronavirus. “De un total de 33.864.636 personas que se encuentran incluidas en esa franja, 13.223.188 fueron inoculadas con la primera dosis”, mientras que solo 3.563.177 completaron el esquema de vacunación. La mayoría de estos son personal médico y personas mayores de 70 años. En el Gobierno están preocupados por la falta del segundo componente de la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Instituto Gamaleya, en Rusia. El envasado local de ese suero en el laboratorio Richmond podría generar un mayor stock de segundas dosis de la Sputnik V, pero todo dependerá de que Rusia cumpla con su parte y envíe los principios activos.

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