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El Senado de la Nación debatió la ley de reforma de las jubilaciones especiales del servicio diplomático y jueces impulsado por el Frente de Todos en medio de estrictas medidas de profilaxis contra el coronavirus y rumores de un posible cierre del Congreso. Además de haber reforzado la limpieza e higiene, se buscó evitar la presencia de muchas personas en un mismo lugar por lo que se prohibió el ingreso de periodistas y asesores a la galería del primer piso y al hemiciclo. Así será durante lo que resta del mes también en las reuniones de comisiones. A las 17:57 se votó y se sancionó la ley con 41 votos a favor, 21 en contra y ninguna abstención. A la hora de la votación hubo diez ausentes, entre ellos Adolfo Rodríguez Saá; Carlos Menem y Roberto Basualdo quien acaba de llegar de un viaje a Estados Unidos y siguió las recomendaciones del Ministerio de Salud.

La ley que deberá promulgar Alberto Fernández sube del 12% al 18% los aportes de estos dos regímenes especiales y establece el haber jubilatorio en el 82% del promedio de los 120 últimos salarios de jueces y diplomáticos; establece la suba gradual de la edad requerida para realizar el trámite hasta llegar a 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres. La modificación no cuenta para el servicio exterior, donde la actual legislación establece ya 65 años como edad de jubilación. En el inicio se dio ingreso formal al pliego del juez Daniel Rafecas quien fue propuesto por el Presidente como procurador general y cuyos antecedentes pasaron para su tratamiento a la Comisión de Acuerdos que preside la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.

Durante la sesión hubo momentos de mucha tensión. Varios los protagonizó Cristina Kirchner, que se molestó con los senadores opositores por la reiteración de pedido de la palabra para debatir bajo la forma de cuestiones de privilegio. Retó a varios y aplicó a rajatabla el reglamento. Fue una sesión con pocos oradores, tal vez por las fuertes diferencias que hubo en el interbloque de Juntos por el Cambio donde algunos querían votar a favor del proyecto oficialista aun cuando no les permitieran introducir modificaciones. Por la oposición el discurso más fuerte fue el de Martín Lousteau, quien lideró la ofensiva de Juntos por el Cambio y convenció a sus colegas de bancada de rechazar todos juntos el proyecto oficialista y presentar sobre tablas un dictamen de minoría que terminaron de consensuar en el día de ayer. La iniciativa nació destinada al rechazo.

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