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Europa enfrentó una nueva ofensiva informática que golpeó la infraestructura de refrigeración de supermercados en al menos cinco países. El incidente, que afectó a establecimientos de Suecia, Bélgica, Estonia, Finlandia y Luxemburgo, reavivó la preocupación sobre la vulnerabilidad de los sistemas tecnológicos vinculados a la cadena de suministro alimentaria, apenas tres semanas después de un episodio similar registrado en Francia. Las anomalías detectadas provocaron aumentos repentinos de temperatura en cámaras frigoríficas y congeladores utilizados para conservar productos frescos y congelados. Aunque hasta el momento ningún grupo se atribuyó la autoría de los ataques, las coincidencias técnicas con el caso francés fortalecen las sospechas de una operación coordinada contra infraestructuras críticas del sector minorista. En Bélgica, varias cadenas de distribución reportaron incidencias en sus sistemas de refrigeración. Carrefour confirmó problemas en una quincena de tiendas, mientras que Ikea informó que su establecimiento de Mons sufrió alteraciones en los congeladores durante las primeras horas de la jornada. Delhaize, Colruyt e Intermarché también registraron fallos, y la propia Delhaize reconoció que cuatro de sus supermercados en Luxemburgo se vieron alcanzados por el incidente. El episodio vuelve a poner bajo la lupa a las empresas encargadas de suministrar y gestionar los sistemas de refrigeración. La firma belga Sabcobel admitió que, tras el ataque ocurrido en Francia el pasado 12 de octubre, inició un proceso de refuerzo y protección de sus instalaciones, aunque alrededor del 10% de los equipos aún no habían sido actualizados. Según la compañía, algunas de esas unidades estaban presentes en los locales afectados. En Suecia, la cooperativa Coop confirmó que seis de sus establecimientos fueron blanco de una intrusión informática. La empresa indicó que todos los puntos de venta comprometidos utilizaban conexiones móviles 4G en lugar de la infraestructura 5G más reciente, una circunstancia que, según sus responsables, habría incrementado la exposición frente a ataques cibernéticos. Otra de las grandes cadenas suecas, Ica, también detectó problemas de refrigeración en parte de su red comercial. Aunque evitó confirmar el origen del incidente, señaló que los establecimientos afectados compartían un sistema de supervisión suministrado por la empresa danesa Danfoss, proveedor que ya había sido vinculado con el ataque sufrido por supermercados franceses semanas atrás. Las alertas también se encendieron en Finlandia, donde comercios pertenecientes al grupo Kesko registraron temperaturas irregulares en sus equipos de conservación. Desde la Agencia Finlandesa de Transportes y Comunicaciones no descartaron la existencia de una interferencia informática y advirtieron que este tipo de episodios se ha extendido progresivamente por distintos países europeos durante los últimos meses. En Estonia, las consecuencias fueron aún más llamativas. Medios locales informaron que al menos un supermercado experimentó un aumento de temperatura de hasta 50 grados centígrados en sus sistemas de refrigeración. De acuerdo con especialistas del sector, los equipos afectados correspondían a modelos antiguos similares a los que habían sido comprometidos en Francia. La repetición del patrón operativo y la presencia de proveedores comunes en varios de los casos alimentan las inquietudes de autoridades y empresas sobre la capacidad de los ciberdelincuentes para vulnerar sistemas tecnológicos esenciales para el abastecimiento de alimentos. Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables, el nuevo ataque refuerza el debate político sobre la necesidad de fortalecer la ciberseguridad de infraestructuras estratégicas en toda la Unión Europea.

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