La derrota electoral de Flávio Bolsonaro en el balotaje presidencial brasileño comenzó a tener derivaciones judiciales inmediatas. Apenas horas después de que Luiz Inácio Lula da Silva asegurara un nuevo mandato, el senador y excandidato de derecha confirmó que la Justicia le impuso una prohibición para salir de Brasil y le ordenó entregar sus pasaportes en el marco de investigaciones que lo tienen bajo la lupa. Según relató el propio Bolsonaro en un mensaje difundido en redes sociales, agentes de la Policía Federal le notificaron una resolución firmada por el magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. La medida le impide abandonar el territorio brasileño mientras avanzan las causas judiciales en las que figura como investigado. El dirigente opositor está siendo investigado por una presunta trama de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas vinculada a la financiación de una producción audiovisual sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. De acuerdo con las pesquisas, habría intermediado para obtener recursos del banquero Daniel Vorcaro, actualmente detenido, destinados a la realización de la película biográfica titulada Dark Horse. A su vez, diversos medios brasileños revelaron que Flávio Bolsonaro también aparece mencionado en otra investigación relacionada con supuestas operaciones de blanqueo de capitales. El expediente estaría vinculado al abogado Willer Tomaz, señalado como un estrecho colaborador del senador. En medio de este escenario, el exaspirante presidencial optó por bajar la tensión en el frente electoral. Según informó la prensa brasileña, desistió de promover un pedido de anulación de los comicios que consagraron a Lula. La estrategia de su espacio político pasaría ahora por explorar otras vías judiciales, entre ellas una eventual acción destinada a cuestionar la candidatura del mandatario por presunto abuso de poder económico durante la campaña. Bolsonaro rechazó los argumentos que sustentan la restricción migratoria y denunció una supuesta persecución política. El senador sostuvo que la decisión judicial se apoyó en declaraciones que realizó su hermano Eduardo Bolsonaro antes de la segunda vuelta, cuando insinuó la posibilidad de abandonar el país en caso de un resultado adverso. “Voy a defenderme de esta arbitrariedad. Es un intento de intimidación, pero no me van a silenciar”, afirmó el dirigente conservador, quien remarcó que nunca expresó públicamente su intención de dejar Brasil. La resolución judicial se conoció cuando el clan Bolsonaro atraviesa uno de los momentos más complejos de su trayectoria política. A la derrota electoral de Flávio se suma la situación de Jair Bolsonaro, que cumple una condena de 27 años de prisión bajo régimen de arresto domiciliario en Brasilia por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado.
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