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El presidente Javier Milei abrió las puertas de la Casa Rosada a dos actores clave del mundo tecnológico: directivos de Tesla, la automotriz de Elon Musk, y representantes de DayOne Data, firma con sede en Singapur especializada en infraestructura digital. Los encuentros se produjeron en paralelo a la áspera negociación en el Senado por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (súper-RIGI), proyecto que el oficialismo busca convertir en ley para atraer capitales de gran escala. La primera cita, al mediodía, estuvo dedicada a DayOne Data. El Gobierno presentó a la compañía como líder en inteligencia artificial y servicios de nube, con potencial desembarco en el país. Acompañaron al Presidente el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno. Por la firma asiática participaron su fundador William Huang, el CEO Jamie Khoo y el inversor Joaquín Rodríguez Torres, entre otros. La reunión se inscribe en la estrategia oficial de posicionar a la Argentina como polo regional de centros de datos, en línea con el anuncio de OpenAI y Sur Energy de instalar un megacomplejo de 25.000 millones de dólares en la Patagonia. Horas más tarde, Milei retomó el vínculo con Tesla, iniciado en 2024 tras su visita a la planta de Austin, Texas. Argentina, cuarto productor mundial de carbonato de litio, busca consolidar esa ventaja en el marco del nuevo régimen de incentivos, que también apunta a sectores emergentes como hidrógeno, GNL, energías renovables y aeroespacial. En la reunión participaron su hermana Karina, el jefe de Gabinete Diego Santilli y un equipo de ejecutivos encabezado por David Feinstein, director de Finanzas y Mercados Globales. El súper-RIGI, que ya cuenta con media sanción en Diputados, promete beneficios fiscales y regulatorios excepcionales para proyectos de más de 1.000 millones de dólares, con estabilidad garantizada por 30 años. Sin embargo, el debate en el Senado se empantanó: mientras algunos bloques reclaman mayor exigencia en el uso de proveedores locales y en el abastecimiento energético de los data centers, el oficialismo intenta reunir las firmas necesarias para destrabar el dictamen. La sesión prevista para septiembre aún no tiene fecha confirmada. En ese contexto, las reuniones con Tesla y DayOne funcionan como una señal política hacia el sector privado: el Gobierno exhibe gestión y contactos internacionales mientras busca respaldo legislativo para el marco normativo que permita concretar las inversiones. La pulseada parlamentaria será decisiva para que los anuncios se transformen en proyectos efectivos y no queden en gestos diplomáticos.

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