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Con el Mundial finalizado, la Casa Rosada busca reordenar su tablero político para el segundo semestre. El Ejecutivo apuesta a un paquete de reformas en el Congreso, aunque puertas adentro reconocen que la demora en la reforma electoral, considerada clave por el oficialismo, amenaza con trabar el resto de la agenda. Desde Balcarce 50 sintetizan la estrategia: “La gestión central son las reformas en el Congreso. Otros temas importan, pero el corazón del proyecto es legislativo”. Esa visión se traduce en una avalancha de iniciativas: desde el super-RIGI y la Ley Hojarasca, hasta la reforma del Banco Central, el Código Penal y un amplio plan de desregulación impulsado por Federico Sturzenegger. La lista es extensa y heterogénea: derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, cambios en Salud Mental, regulación del lobby, prevención de la ludopatía y adhesión al Tratado de Patentes, entre otros. Sin embargo, los funcionarios admiten que el ritmo parlamentario no siempre acompaña: “Es un Gobierno con tantos proyectos que inevitablemente se generan demoras”, confesó uno de los redactores de las iniciativas. El punto más sensible sigue siendo la reforma electoral. Karina Milei la definió como prioridad junto con Zona Fría y la Ley de Inocencia Fiscal. La eliminación de las PASO, núcleo del proyecto, es vista como estratégica para la reelección de Javier Milei: reducir costos y, al mismo tiempo, impedir que la oposición se unifique en una primaria. Pero la resistencia de aliados ha frenado su avance. Para destrabar el debate, Diego Santilli intensificó contactos con gobernadores, mientras Patricia Bullrich negocia con bloques en el Senado. La discusión sobre listas colectoras aparece como alternativa, aunque sectores como el PRO aseguran que aún no lo analizan. “Zona Fría es la urgencia inmediata”, remarcan. A este escenario se suma otro desafío: el Presupuesto nacional. El Ejecutivo planea enviarlo antes del 15 de septiembre, fecha que marca un límite práctico para otras leyes, dado que la pulseada por fondos entre Nación y provincias monopoliza la agenda. Con un año electoral en el horizonte, las tensiones en las alianzas parlamentarias podrían bloquear la estrategia reformista si no se acelera el tratamiento.

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