En un nuevo capítulo de la tensión interna en la cúpula del poder, la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó marginada del tradicional Tedeum del 25 de mayo, ceremonia a la que asistieron el presidente Javier Milei y todo su gabinete. La ausencia no fue casual: la Secretaría General de la Presidencia, bajo la conducción de Karina Milei, decidió no cursarle invitación, confirmando la fractura política con quien fuera compañera de fórmula del mandatario. Lejos de guardar silencio, Villarruel eligió expresarse en redes sociales con un extenso mensaje en el que reivindicó los valores fundacionales de la Nación y convocó a defender la herencia de la Revolución de Mayo: “Ser libres, para nuestros próceres, era asumir la responsabilidad de nuestro propio destino sin abdicar de nuestra identidad”, subrayó, en un tono que buscó conectar la gesta de 1810 con los dilemas contemporáneos. La vicepresidenta también incorporó referencias al plano internacional, al destacar la reciente encíclica del Papa León XIV sobre la protección del hombre en la era de la Inteligencia Artificial, y advirtió que el desafío actual “no es tecnológico sino antropológico”. Con ello, planteó que la defensa de la soberanía y la dignidad humana sigue siendo el eje de la disputa política del siglo XXI. El gesto de exclusión en el Tedeum se suma a una serie de enfrentamientos recientes: Villarruel presionó días atrás al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que presente su declaración jurada en el marco de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Estos movimientos consolidan la imagen de una vicepresidenta que, cada vez más, se posiciona como voz crítica dentro del oficialismo. Por ahora, su entorno no confirmó si encabezará alguna actividad propia en esta fecha patria. Lo cierto es que su mensaje concluyó con un llamado enfático: “¡Viva la Patria! ¡Todo por Argentina!”, reafirmando su voluntad de disputar el relato histórico y político en un momento de abierta confrontación con el Presidente.
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