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Las recientes declaraciones de Herlander Zola, presidente de Stellantis Sudamérica, reactivaron el debate sobre el futuro de la industria automotriz argentina al no descartar ninguna alternativa para las plantas que el grupo opera en El Palomar y Ferreyra. El ejecutivo advirtió que la continuidad de ambas instalaciones dependerá de factores como la competitividad, las condiciones del mercado y el marco regulatorio. Sus palabras contrastaron con las definiciones expresadas días antes por Martín Zuppi, titular de Stellantis Argentina, quien defendió la producción local, aunque condicionó su sostenibilidad a una reducción de costos, una menor presión tributaria y una mejora en las exportaciones, especialmente hacia Brasil. En El Palomar, donde se fabrican los Peugeot 208 y 2008, la empresa redujo este año el ritmo de producción para adecuarse a la demanda. Sin embargo, la compañía asegura que mantiene planes industriales para los próximos años. Parte del desafío está vinculado al desempeño comercial de Peugeot en Brasil, principal destino de las exportaciones de esa planta. En Córdoba, la situación parece más favorable. La fábrica de Ferreyra continúa produciendo el Fiat Cronos y las pickups Fiat Titano y Ram Dakota, además de incorporar una nueva línea de motores diésel destinada a abastecer operaciones regionales. Desde la empresa consideran que estas inversiones reflejan una apuesta por la continuidad de la actividad en el país. El debate también involucra la cuestión impositiva. Stellantis sostiene que una menor carga fiscal permitiría mejorar la competitividad y ampliar las exportaciones, un planteo compartido por otras terminales automotrices. La discusión se produce, además, en un escenario de señales contrapuestas para el sector. Mientras Stellantis evalúa sus próximos pasos, empresas como Toyota y Renault avanzan con nuevos desembolsos industriales en Argentina, consolidando proyectos vinculados a vehículos utilitarios y exportaciones regionales. En ese contexto, el futuro de las plantas de Stellantis se convirtió en un caso clave para medir la capacidad del país de sostener inversiones, empleo industrial y producción automotriz en un mercado cada vez más competitivo.

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