La contracción del entramado empresarial privado se convirtió en uno de los indicadores más preocupantes de la economía argentina. Mayo dejó al descubierto un nuevo piso histórico: apenas 477.463 firmas con trabajadores registrados bajo el sistema de riesgos del trabajo. La cifra, que representa una caída del 3,3% respecto al mismo mes del año anterior, confirma que el retroceso no es circunstancial, sino parte de una tendencia persistente que ya acumula 27 meses consecutivos de descensos. El deterioro se profundiza desde septiembre de 2025 y la baja registrada en mayo constituye la más pronunciada de todo el período. En números absolutos, son 16.422 empresas menos que un año atrás y 30.385 menos en comparación con noviembre de 2023, el mes previo al inicio de la actual gestión nacional. La contracción acumulada equivale a un 6%, reflejando un achicamiento estructural del tejido productivo. La crisis atraviesa prácticamente todos los sectores. La industria manufacturera perdió un 5,5% de sus empleadores, el comercio retrocedió un 4,4%, el agro cayó un 2,6% y la construcción un 2,3%. Si se toma como referencia el inicio del gobierno, la construcción aparece como el sector más golpeado, con una contracción del 9,3%, seguida por la industria (-8,1%) y el comercio (-5,6%). El mapa territorial tampoco ofrece alivio. De las 24 jurisdicciones relevadas, sólo Neuquén mostró un leve crecimiento, con apenas 13 empresas más. En el otro extremo, La Rioja sufrió un desplome del 16,1%, mientras que Misiones, Tierra del Fuego, Catamarca y Santa Cruz también registraron retrocesos significativos. Por volumen, la mayor pérdida se concentra en Buenos Aires, Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, que reúnen el 78% de las firmas empleadoras del país y definen el resultado nacional. El dato expone una dimensión menos visible del mercado laboral: no basta con contabilizar puestos de trabajo, también importa cuántas empresas permanecen activas como empleadoras formales. La persistencia de la caída plantea un desafío político de fondo: sin un entramado empresarial sólido, cualquier estrategia de generación de empleo carece de sustento real.
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