La media sanción otorgada por el Senado a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, despojada de los capítulos más controvertidos, abrió un nuevo frente de disputa dentro del peronismo. La iniciativa, que originalmente incluía disposiciones sobre la extranjerización de tierras y la derogación de la Ley de Manejo del Fuego, fue recortada tras intensas negociaciones políticas y una fuerte presión social. Desde el Frente Renovador y sectores cercanos al kirchnerismo señalaron a Sergio Massa como actor decisivo en el giro de varios senadores provinciales. Según fuentes del massismo, el exministro de Economía mantuvo conversaciones hasta último momento con gobernadores, logrando que retiraran su apoyo a los puntos más cuestionados del proyecto impulsado por el oficialismo libertario. Sin embargo, la narrativa oficial del gobierno bonaerense se inclinó hacia otro protagonista. En conferencia de prensa, Carlos Bianco, ministro de Axel Kicillof, afirmó que “el verdadero responsable de esta victoria legislativa fue el pueblo organizado”. Bianco destacó que la movilización masiva frente al Congreso el jueves pasado fue determinante para frenar los capítulos sobre Tierras Rurales y Manejo del Fuego. “El pueblo movilizado fue quien defendió la soberanía nacional y nuestros recursos naturales”, subrayó el funcionario, agradeciendo la manifestación pacífica de miles de ciudadanos. Para Bianco, la conciencia social respecto de los derechos y la soberanía se convirtió en la principal barrera contra la iniciativa libertaria. El episodio expone una doble lectura dentro del peronismo: mientras algunos dirigentes reivindican la habilidad política de Massa, otros prefieren resaltar la fuerza de la calle como motor de la resistencia. Lo cierto es que la pulseada legislativa dejó en evidencia que, en la Argentina, la disputa por la tierra y los recursos naturales sigue siendo un terreno de batalla política y social.
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