En la antesala de la Argentina Week en París, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, reunió a la mesa política del oficialismo para alinear prioridades legislativas y contener las tensiones que atraviesan al espacio libertario. La cita, que congregó a ministros, legisladores y asesores clave, buscó fijar un rumbo en medio de un escenario complejo: inseguridad creciente, reformas pendientes y la inesperada muerte del senador Juan Carlos Pagotto. El encuentro tuvo como eje la seguridad pública, tras el ataque a un suboficial de la Policía Federal en La Matanza. La ministra Alejandra Monteoliva, debutante en la mesa, advirtió sobre “una escalada de violencia urbana” y detalló el operativo en preparación para la visita del papa León XIV en noviembre. Su intervención marcó un tono de urgencia en un gabinete que intenta mostrar cohesión. La ausencia de Pagotto, referente en comisiones estratégicas como Justicia y Asuntos Penales y la Bicameral de Trámite Legislativo, abrió un vacío que el oficialismo deberá cubrir con rapidez. Entre los nombres en danza, la senadora Nadia Márquez aparece como favorita, aunque la decisión final quedará en manos del círculo de confianza de Karina Milei y los hermanos Menem. En paralelo, se repasaron proyectos sensibles: la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, el Presupuesto 2027 y una iniciativa “superadora” en materia de discapacidad. Este último punto generó fricciones con Patricia Bullrich, quien expresó públicamente su desacuerdo con los recortes incluidos en la “ley de leyes”. La mesa le pidió moderar sus críticas, pero la senadora exigió discutir los detalles en ámbitos internos. La reunión contó con la presencia completa del gabinete político: Diego Santilli, Luis Caputo, Martín Menem, Ignacio Devitt, Eduardo “Lule” Menem, Fabián Fernández y Santiago Caputo, además de la propia Karina Milei. La reforma electoral, otro de los proyectos insignia del oficialismo, volvió a la mesa pese a la falta de votos suficientes en el Congreso. El viaje a Francia se perfila como una oportunidad para tejer acuerdos con gobernadores aliados y avanzar en la construcción de mayorías. En definitiva, el oficialismo enfrenta un delicado equilibrio: mostrar orden en medio de la incertidumbre, contener las diferencias internas y proyectar fuerza hacia afuera. Francia será el próximo escenario donde Milei intentará consolidar apoyos y dar señales de gobernabilidad.
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