Desde hace poco más de una semana, Luciano Castro volvió a quedar en el centro de la escena pública. Todo comenzó con la filtración de una serie de audios enviados a Sarah Borrell, una joven danesa, que rápidamente se viralizaron en redes sociales por el particular acento español que el actor intentó adoptar. Cuando el revuelo parecía empezar a mermar, la modelo Tamara Bella decidió romper el silencio y contó detalles del vínculo que mantuvo con Castro. Pero la historia, lejos de cerrarse, sumó un nuevo episodio. El programa DDM (América TV) abrió su emisión con una primicia que reavivó el escándalo: una tercera mujer apareció en el relato. Se trata de Valeria, una empresaria a quien el actor habría conocido durante la grabación de una publicidad de antialérgicos. La información fue revelada por el periodista Guido Záffora, quien aportó precisiones sobre este nuevo personaje que se incorpora a la trama. “Esta información llega desde Mar del Plata y es delicada”, adelantó Záffora al aire. “Se viene construyendo en el marco del culebrón del verano que tiene como protagonistas a Luciano Castro y Griselda Siciliani. En las próximas horas va a aparecer una nueva mujer que tuvo un vínculo con Luciano en los últimos meses. Es inminente”. Según detalló el periodista, el vínculo existió y tiene nombre propio. “Se llama Valeria. Fue algo breve, pasajero, pero ocurrió mientras Luciano estaba en pareja con Griselda”, precisó. El encuentro entre ambos se habría dado en el contexto laboral: Valeria es la propietaria de la casa utilizada como locación para la publicidad que protagonizó Castro. Durante las jornadas de grabación se habría dado el primer cruce. “Ella estuvo ahí para supervisar que todo funcionara correctamente. No estaba merodeando. Pero quienes estaban presentes cuentan que Luciano reparó rápidamente en ella”, relató Záffora, destacando el impacto que generó Valeria en el actor. Lejos del estereotipo mediático, el periodista remarcó el perfil de la empresaria: “Tiene un muy buen pasar económico. No busca fama. Es dueña de una marca de ropa y de una línea de cremas para mujeres. Es emprendedora y le va bien”. Tras el cierre de la grabación, el contacto continuó por WhatsApp. Primero con mensajes esporádicos y, luego, con un intercambio más sostenido. “Hubo insistencia, audios, mensajes subidos de tono. Todo dentro de un vínculo consensuado entre adultos”, aclaró Záffora, quien también reveló que existieron fotos y videos privados. El dato final aportó un nuevo matiz al escándalo: Valeria habría compartido ese material con un grupo de amigas. “Algo bastante habitual: cuando alguien que te gusta o te resulta atractivo te escribe, se lo contás a tus amigas. En este caso, ella compartió todo en un grupo de WhatsApp”, concluyó el periodista. Mientras tanto, el nombre de Luciano Castro sigue ocupando titulares y sumando capítulos a una historia que, por ahora, no parece tener punto final.
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