Axel Kicillof volvió a la escena pública con una actividad en Miramar que marcó el inicio formal de su agenda de verano en la costa atlántica. Tras unos días de pausa al comienzo del año, el gobernador retomó la recorrida territorial con un acto de gestión que combinó definiciones sobre la temporada turística, la presencia del Estado y un mensaje de diferenciación frente al gobierno nacional de Javier Milei. Instalado en la residencia oficial de Chapadmalal, Kicillof desplegará durante las próximas semanas un cronograma que alternará recorridas, reuniones con sectores productivos y conferencias de prensa en distintos puntos de la provincia. El objetivo es sostener visibilidad política durante el verano, reforzar un perfil propio y proyectarse en clave nacional. La agenda inmediata incluye una visita a Mar de Ajó para mantener un encuentro productivo y dar la primera conferencia de verano en Villa Gesell. A partir de la semana próxima, el esquema se organizará de manera alternada entre reuniones sectoriales y conferencias públicas, con Chascomús y San Pedro como primeras sedes. El punto de partida del verano fue el acto realizado en el Centro de Educación Física N° 75 de Miramar, una de las sedes del programa Escuelas Abiertas en Verano. Allí, junto a la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, y el intendente Sebastián Ianantuony, el gobernador presentó una edición del programa que alcanza este año a más de 223.000 chicos y chicas en los 135 municipios bonaerenses. Durante su intervención, Kicillof destacó el carácter gratuito de la iniciativa y su impacto social, al tiempo que aprovechó el escenario para cuestionar las políticas del Gobierno nacional. Según señaló, el nivel de actividad turística actual sería imposible sin la intervención del Estado provincial, y advirtió que, pese a las dificultades generadas desde la Casa Rosada, la Provincia continuará trabajando para sostener la temporada. La imagen de Miramar también tuvo lectura política hacia el interior del peronismo. El gobernador se mostró acompañado por dirigentes sindicales y políticos de su espacio, entre ellos Hugo Yasky y Roberto Baradel, además de intendentes y legisladores provinciales. El respaldo gremial volvió a aparecer como uno de los pilares de su armado político, en un año atravesado por la renovación de autoridades del PJ bonaerense. La actividad en Miramar fue el primer paso de una agenda que se extenderá durante enero y febrero, con gestión, confrontación con el modelo libertario y reordenamiento interno como ejes de un verano que funciona como antesala de las discusiones políticas que vendrán.
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