El Gobierno nacional resolvió extender por doce meses el esquema de retenciones cero para las exportaciones de acero, aluminio y sus derivados, una decisión orientada a contener la pérdida de competitividad del sector en un escenario internacional adverso y con fuerte presión proteccionista. La medida, que vencía a fin de este año, será oficializada en los próximos días mediante un decreto y mantendrá vigente el beneficio al menos hasta diciembre de 2026. El régimen había sido implementado en octubre pasado y alcanzaba a los envíos hacia mercados que aplican aranceles de importación iguales o superiores al 45% del valor del producto. Desde el Ejecutivo reconocen que la prórroga responde a planteos concretos de la industria, que viene advirtiendo sobre el impacto combinado de la carga tributaria local, la sobreoferta global y las restricciones comerciales impuestas por economías centrales como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Hasta la puesta en marcha del esquema excepcional, las exportaciones de estos insumos tributaban entre 3% y 5%, un nivel que, según el sector, terminaba de erosionar márgenes en un mercado externo cada vez más competitivo. Aun con la eliminación temporaria de retenciones, las empresas siderúrgicas advierten que los números siguen siendo ajustados. Los datos sectoriales confirman este diagnóstico. Las exportaciones de productos de acero cerrarían 2025 en torno a las 360 mil toneladas, con una contracción interanual superior al 30% y uno de los registros más bajos de la última década, de acuerdo con cifras de la Cámara Argentina del Acero. El desempeño industrial muestra señales mixtas. En noviembre, la producción de acero crudo registró una mejora interanual de dos dígitos, aunque otros segmentos, como los laminados, continúan con variaciones moderadas. Del lado de la demanda, la construcción, la industria automotriz y los bienes durables siguen mostrando debilidad, mientras que la maquinaria agrícola desacelera tras un año apenas mejor que el anterior. El principal sostén del consumo de acero fue el sector energético, impulsado por los desarrollos en Vaca Muerta y la puesta en marcha de obras clave de transporte de hidrocarburos. De cara a 2026, la expectativa está puesta en nuevos proyectos, aunque las empresas alertan sobre el riesgo de una mayor presión importadora sobre la provisión local de insumos. Con un horizonte de mayor estabilidad macroeconómica y la posibilidad de avances en acuerdos comerciales, el sector proyecta un año próximo menos contractivo. No obstante, insiste en que la discusión de fondo sigue siendo la estructura impositiva, con Ingresos Brutos como uno de los principales factores que condicionan la competitividad industrial.
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