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El rol del Estado en la elaboración de políticas públicas para reducir las desigualdades educativas, resulta fundamental y decisivo ya que asegura que la inclusión y la equidad sean los principios claves para potenciar los sistemas educativos locales. Cada etapa histórica le otorgó un determinado sentido a la acción social, hoy el derecho a la educación inicial de calidad es una plegaria silenciosa de los que están privados de ese derecho humano fundamental. Si sostenemos que la educación es una herramienta para lograr la movilidad social ascendente y cuasi determinante para el progreso, es necesario que la inversión en educación se mantenga en forma sostenida y con un aumento progresivo.

Bregamos por acercarnos a una política social redistributiva por excelencia en búsqueda de la justica social. Sin justicia educativa la justicia social es asistencialismo y, para una democracia con sentido social, la inversión en educación inicial es fundamental para soñar con un país equitativo. Potenciar el desarrollo integral del ser humano es una responsabilidad estatal y un compromiso moral con las futuras generaciones que debe comenzar en la primera infancia. Los primeros años de vida en el desarrollo cognitivo y emocional de las personas son fundamentales para su desarrollo. La inversión en la educación inicial es un derecho humano fundamental consagrado por las convenciones internacionales; es un deber ético con respecto a las futuras generaciones; tiene fuerte impacto desde el punto de vista económico; incrementa la eficacia de otros programas sociales; es un factor políticamente fértil para promover consensos y acuerdos sociales e impacta directamente en los cambios demográficos y en la incorporación de la mujer al mercado de trabajo.

En un mundo que avanza hacia la robotización y a empleos cada vez más requirentes de formación académica y creatividad, son varios los especialistas que vienen solicitando a los responsables de diseñar políticas educativas, enfocarse en los primeros años de vida de los niños y niñas. Ser progresista en educación es considerar que son necesarias políticas de inclusión, que la educación es un derecho humano fundamental y emancipador que debe estar plasmado en un acto efectivo de gestión. Los argentinos necesitamos que las piezas de la retórica política se concreten, progresismo no es decir, sino hacer por los que menos tienen.

En Quilmes se creó un sistema municipal de educación inicial con 6 jardines de infantes municipales, se construyeron 89 aulas y se incorporaron 4.980 niños y niñas al sistema educativo. La actual oposición ve con preocupación las últimas acciones del gobierno en relación a las políticas educativas, como: convertir en “guarderías” a los jardines de infantes, no cumplir con la cláusula de aumento retroactivo del salario docente firmada en paritarias, mencionar distritos con riesgo de inicio en infraestructura escolar con el sólo argumento del relevamiento de los sindicatos, que hoy son parte del gobierno. Como agravante no estar aprovechando estos meses cruciales para trabajar en las escuelas, y el regreso de cooperativas en la obra pública para la infraestructura escolar, porque entendemos que los problemas de los que más necesitan están por encima de nuestras discrepancias ideológicas. Lo más importante no es analizar lo realizado para regañar retrocesos, sino que a partir de ello se pueda seguir avanzando en políticas educativas inclusivas y de manera progresiva. Porque no hay segunda oportunidad para la infancia (López Hurtado) y si los privilegiados son los niños, ya hay puntos coincidentes.
Prof. Ariel Domene
Ex secretario de Cultura y Educación de Quilmes

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